Exportando aceite de oliva a Méjico

El aceite de oliva virgen extra español es líder en importaciones en Méjico, cerrando el año 2014 con un volumen de entrada de más de 7 millones de toneladas, situándose como nuestro tercer mejor cliente en América, sólo por detrás de Estados Unidos y Brasil.
Manteniendo el crecimiento acumulado de los últimos ejercicios (+11.3% en 2013) es probable que este mercado desplace próximamente a Brasil como segundo destino de nuestros aceites en el continente americano. Cabe destacar también que, durante el 2013, el valor de las exportaciones se incrementó en mayor medida que el volumen, es decir, que durante ese año se importaron aceites de oliva por valor de casi 25 millones de euros, un 16% más que durante el año anterior, según los últimos datos del sector registrados por la Comisión Europea.
Como referencia, la población de este país está estimada en 122 millones de habitantes, cuyas principales zonas de consumo se concentran en las grandes metrópolis de Ciudad de Méjico, Guadalajara y Monterrey, así como en sus principales puertos: Los Cabos, Puerto Vallarta y Cancún.
Méjico presenta el terrible problema de situarse entre los primeros países del mundo con población obesa y el primero en obesidad infantil. Las autoridades sanitarias mejicanas intentan combatir esta situación por todos los medios, incidiendo en campañas publicitarias y educativas sobre la cultura de la alimentación sana. Todo ello supone una oportunidad para la promoción del consumo de aceite de oliva en el país.
Sin embargo, este producto tiene dos claros competidores. Por un lado, los aceites vegetales de maíz, soja, girasol o nabo, que son más populares y consumidos en la dieta mejicana y cuyos precios son sustancialmente menores al del aceite de oliva. Por otro, y aún teniendo en cuenta el liderazgo español, los segundos competidores son los aceites de oliva de otros países, sobre todo el italiano y el turco, así como los originarios de otros países de América del Sur, Chile y Argentina, principalmente.
Antes de lanzarse a exportar aceite de oliva a Méjico es imprescindible tener una imagen clara de los precios de los intermediarios implicados en las operaciones comerciales: precio del transporte interno, comisiones de los importadores o márgenes de las grandes superficies, entre otros. Allí los consumidores son muy sensibles al precio, siendo éste un factor de peso a la hora de elegir un tipo de aceite u otro.
Y antes de proceder con las operaciones comerciales es fundamental conocer y cumplir las Norma Oficiales Mejicanas (NOM) NOM-006-FITO-19951 por la que se establecen los requisitos mínimos aplicables a situaciones que deberán cumplir los derivados vegetales, así como lo estipulado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (NOM-051-SCFI/SSA1-20101) en materia de etiquetado.
Gracias al Tratado de Libre Comercio (TLCUE) que Méjico mantiene con la UE, el arancel a pagar por la importación del aceite de oliva es del 0%. Sin embargo, para beneficiarse de las ventajas de este tratado es indispensable presentar el Certificado EUR1, expedido por la Agencia Tributaria Española.
Además, también hay que tener en cuenta las estrategias de marketing más originales usadas en la promoción del aceite de oliva en este mercado, como son las de combinarlo en un pack gourmet con vinagre en la misma compra o utilizar la imagen de artistas españoles para promocionar la marca España en el extranjero.
