Invertir en Perú, exportar a Perú

Perú es un país joven con un largo y próspero camino por delante al que acompaña un clima político estable que sin duda favorece el desarrollo sostenible de su tejido empresarial.
Buena prueba de ello son los excelentes resultados que indican que experimenta un crecimiento económico constante. Las óptimas condiciones para invertir, su prudente equilibrio fiscal en las cuentas del gobierno, la estabilidad cambiaria y un nivel de riesgo-país muy inferior al promedio, hacen que Perú sea un paraíso de oportunidades para emprendedores y grandes empresas.
Como reflejo del aumento del nivel de vida de los peruanos el consumo se extiende no sólo en la capital, Lima, sino también en otras ciudades como Cuzco, Arequipa, Piura, Chiclayo y Trujillo. Aunque existen ocasiones de inversión de retorno rápido, las empresas deben abordar Perú con una mentalidad de permanencia ya que el desarrollo de este país se va a alcanzar normalmente a medio o a largo plazo.
¿Y dónde se encuentran estas oportunidades? Las actividades agrícolas, forestales y agroalimentarias, la pesca, la maquinaria textil, las telecomunicaciones, el turismo, la ingeniería y la consultoría son sectores con un futuro muy prometedor para hacer negocios. Mucho más teniendo en cuenta que el comercio exterior está prácticamente liberalizado en su totalidad, sin obstáculos remarcables a la hora de importar productos españoles a excepción de alguno puntual. Perú ha reforzado vínculos con sus principales socios comerciales Estados Unidos y China, mediante la firma de otros acuerdos de libre comercio. Asimismo, Perú sigue manteniendo negociaciones para consolidar acuerdos similares con México y la Unión Europea.
En cuanto a las infraestructuras civiles, destaca la creación de nuevas carreteras que facilitan las vías de entrada a Brasil, la gran potencia latinoamericana. Por si esto no fuera suficiente, el gobierno peruano está llevando a cabo un programa estatal para el periodo 2011-2016, que contempla un ambicioso plan ferroviario, portuario y aeroportuario. Además de esta extraordinaria inversión pública, el sector de la construcción es muy dinámico, apoyado en los bajos precios del suelo y el potencial de la demanda junto con el mercado de actividades complementarias (como la del cemento, el acero, los equipos y la maquinaria para la construcción), convirtiéndose en uno de los principales motores de la economía.
Por todo ello, Perú es uno de los lugares más seguros del mundo para exportar o invertir. De esto saben mucho las grandes empresas españolas de infraestructuras, telecomunicaciones y energía ya presentes en el país. Ahora llega el momento de que las Pymes más ambiciosas se planifiquen y aprovechen la pujante alza peruana.
