
La economía de la República de Mozambique está empezando a despegar después de que el país saliera de la guerra civil y el fin de la colonización portuguesa que finalizaron en 1992.
Los principales motores económicos de los que depende el país para su recuperación son: la agricultura, la industria maderera y la minería. Además, las aguas mozambiqueñas son ricas en langostas, atunes, sardinas y anchoas, pero sobre todo, son conocidas por sus mariscos, principales productos de exportación.
Los proyectos de exploración y explotación geológica que varias compañías internacionales han desarrollado en el país durante los últimos años, han derivado en importantes descubrimientos de yacimientos minerales, principalmente de carbón, gas natural y aluminio que posicionan a Mozambique como una potencia minera de primer orden en la escena mundial.
Sin embargo aún quedan asuntos pendientes que dificultan el desarrollo del país como son las minas antipersona en las zonas del interior.
En la actualidad, la política exterior de Mozambique está centrada en sus relaciones con Sudáfrica y con los otros miembros de la SADC. En los últimos años, también destaca el incremento de relaciones comerciales con China, India y Portugal.
A pesar de tener una capacidad financiera limitada, Mozambique ofrece interesantes oportunidades de negocio asociadas principalmente a la construcción. La gran expansión económica va promoviendo las primeras inversiones en las escasas infraestructuras del país. Dichos proyectos se concentran básicamente en tres focos logísticos (Maputo, Beira y Nacala), por tratarse de puntos neurálgicos para la exportación del carbón y vía de acceso de las provincias interiores y países vecinos con el litoral. Es decir, por su posición geográfica privilegiada, concretamente por su acceso al Océano Índico, Mozambique se convierte en una zona de paso estratégica para el comercio exterior.
El turismo costero también está empezando a cobrar protagonismo en el desarrollo y recuperación económica del país. La belleza de sus regiones, la fauna salvaje y su herencia cultural son activos fundamentales para el turismo de playa, cultural o el ecoturismo.
El comercio con Mozambique está en proceso de liberalización con la eliminación de ayudas y restricciones cuantitativas a las importaciones, reducción de aranceles y liberalización de la comercialización de cultivos. En los últimos años el país ha simplificado la estructura de los impuestos aduaneros y, hoy por hoy, figura entre los más bajos del África Meridional.
Las mayores dificultades están relacionadas con el sistema de autorizaciones de las operaciones de comercio exterior y el proceso de despacho aduanero de las mercancías.