
Canadá consta de cinco mercados regionales de diferentes tamaños: Canadá Central, Las Praderas, Columbia Británica, Canadá del Atlántico y los territorios del Norte. Cada uno de ellos con características distintas:
– Canadá Central: Ontario y Quebec con 13,5 y 8 millones de habitantes respectivamente, alberga cerca del 62% de la población de Canadá. Ontario es de habla inglesa y Quebec francesa, por lo que las dos provincias deberían ser consideradas como mercados distintos aunque sus economías tengan mucho en común.
– Las Praderas: comprende tres provincias principales, Alberta, Manitoba, y Saskatchewan, y cuenta con casi el 17,7% de la población total. El descubrimiento de yacimientos, en concreto de petróleo en Alberta, han transformado significativamente sus economías promoviendo una urbanización y crecimiento económico rápidos.
– Columbia Británica: es la tercera región más poblada de Canadá, con poco más del 13% de la población del país. Goza de una economía diversificada siendo los sectores clave la silvicultura, la minería, el turismo, la pesca, el transporte, la alta tecnología y la producción de películas.
– Canadá del Atlántico: con 2,4 millones de habitantes, Nuevo Brunswick, Nueva Escocia, Isla Príncipe Edward, Halifax y Terranova cuentan con cerca del 6,8% de la población, aproximadamente.
– Finalmente, se encuentran los casi despoblados territorios del Norte.
Debido a su vasta extensión, Canadá ha desarrollado un impresionante sistema de transporte marítimo, aéreo y terrestre, incluyendo extensas redes ferroviarias y de carreteras. El sistema nacional de aeropuertos se compone de bases internacionales, regionales, locales, pequeñas, remotas y árticas. Su infraestructura marítima consiste en más de veinte puertos principales, incluyendo el vital Canal de San Lorenzo que conecta el Océano Atlántico con numerosos mercados tierra adentro, llegando hasta la zona de los Grandes Lagos de Norte América.
La red canadiense de distribución de mercancías está altamente centralizada debido a la baja densidad demográfica, las grandes distancias y las condiciones climáticas extremas. Sin embargo, la creciente importancia de mercados regionales, la segmentación en nichos muy concretos y la producción bajo pedido diversifica la distribución en muchas de las industrias, con lo que se plantea necesario contar con un distribuidor que trabaje el área oriental y otro que trabaje la parte occidental.
Generalmente, los importadores y agentes van a buscar un compromiso de exclusividad con el exportador, especialmente si son ellos los que soportan los costes de promoción de la marca en Canadá. También, es habitual que los potenciales proveedores sean sometidos a un escrutinio detallado antes de concretar el negocio: referencias, experiencia previa en exportación, solvencia, etc. Muchas veces es preferible consultar a un agente de aduana que, tras obtener una descripción precisa del producto, proporciona el número de código canadiense correspondiente (código SCIAN) y podrá ayudar respecto a las exenciones de impuestos. Cuesta menos de 70€ y es una buena manera de obtener información fiable.
A la hora de importar, es el Gobierno Federal quien impone los aranceles sobre los bienes y servicios que entran en Canadá. Todos los productos deben ser declarados a la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá (CBSA), entidad responsable de controlar que la legislación de sus fronteras se cumpla y de determinar los aranceles que el importador debe pagar sobre los productos dependiendo del código armonizado que corresponda.
En Canadá son muy estrictos con los requisitos que regulan la entrada productos y servicios en el país. La salud, la protección ambiental, la seguridad y la eficiencia de los productos son las principales consideraciones para la aprobación de la importación. La normativa sobre embalaje, etiquetado, transporte, cantidades para la consideración de muestras, manipulación al por mayor, almacenaje, exposición e instrucciones de uso debe ser revisada por los proveedores y contrastada con el Ministerio correspondiente para asegurarse de que cumpla cada aspecto legal relacionado con la comercialización de su producto antes de enviar la mercancía.
Por su parte, el Gobierno de Canadá ofrece información y servicios para facilitar a las empresas españolas hacer negocios con este país. Ayuda a encontrar las fuentes canadienses de productos, servicios o tecnología que respondan a sus necesidades, brinda apoyo para desarrollar negocios y toda la información necesaria para la planificación de viajes de prospección a este maravilloso país.