Exportaciones a Canadá: vinos y aceites de oliva españoles
Los canadienses son consumidores exigentes e interesados en productos fiables y duraderos. En este magnífico país, dos cosas son tendencia: incorporar nuevas tecnologías en todos los productos ya sean prendas de vestir, accesorios para el hogar o artículos para el entretenimiento, y comprar productos exóticos como son los alimentos importados de distintas partes del mundo.
Por eso, los mejores productos españoles tienen que estar allí, no sin antes tener en cuenta una serie de consideraciones importantes.
Los exportadores interesados en este mercado deben estar preparados para suministrar pedidos pequeños. Aún así, Canadá es un país clave para los productos españoles, encabezando las listas de importación los vinos y los aceites de oliva.
El informe ‘World Wine and Spirits Market with an Outlook to 2018’ publicado recientemente por la revista ‘Food in Canada’, señala que este país se convirtió el año pasado en el sexto importador mundial de vino, con 32,7 millones de cajas. El consumo de vino por habitante en el país aumentó un 0,6% respecto al 2013 y se espera que lo haga un 4,1% para el 2018, hasta situarse en 16,4 litros anuales por adulto.
Los datos recientes del 2014 indican que las exportaciones españolas de vino a Canadá alcanzaron las 29.200 toneladas por valor de 74,9 millones de euros, sin apenas variación con respecto al ejercicio anterior.
Por otro lado, las condiciones climatológicas de Canadá impiden el cultivo de la oliva y otros productos oleaginosos, por lo que la demanda interna del aceite de cocina se abastece exclusivamente de los productos importados.
En lo que a importaciones y consumo se refiere, en 2013 Canadá realizó compras de 28.000 toneladas de aceite de oliva virgen envasado en España, lo que supone un 75% del consumo anual total, que representa un ligero descenso en comparación con las cifras del año anterior. Sin embargo, las previsiones para este año se mantienen estables.
El primer paso para introducir un producto de alimentación en Canadá incluye un certificado de análisis del producto emitido por las autoridades correspondientes y fotografías de las instalaciones de producción/procesamiento, junto con una carta de presentación para enviar a los importadores canadienses que se interesen por nuestros productos.
La clave para comercializar aceite de oliva en Canadá es la versatilidad, su estudio y adaptación al mercado: el aceite de oliva virgen extra envasado y listo para consumir, en un envase práctico, atractivo y ecológico, con claras especificaciones nutricionales y a un precio asequible para poder competir con otros aceites vegetales de cocina. La creciente demanda del embalaje biodegradable o reciclable exige que los fabricantes inviertan en el desarrollo de alternativas innovadoras.
Las campañas de publicidad y promoción colaborativas emprendidas conjuntamente con importadores canadienses pueden ser adecuadas para algunos proveedores. Si el importador asume el coste total de la publicidad y promociones, se espera que el proveedor ajuste sus precios. A menos que el importador proponga un acuerdo de compartir los gastos de marketing de la marca.
Por ejemplo, una tienda online que sea atractiva, intuitiva y con toda la información necesaria en inglés y francés es una herramienta necesaria. O que las demoras inevitables en la entrega sean inmediatamente atendidas y justificadas ante el comprador, recompensadas con un descuento o algún tipo de cortesía pueden ser decisiones inteligentes a la hora de fidelizar clientes.

